22 nov, 2008

Testimonio: Pedro P. Zaragoza “acto de prevención 2006″

 

         TESTIMONIO: EL INFIERNO DE MI ADICCION

            PEDRO PABLO ZARAGOZA LOPEZ.

            Acto día “Sin Alcohol” Noviembre 2006

 

 

          Me llamo Pedro y soy enfermo alcohólico en rehabilitación. No quiero con estas líneas dar algún tipo de lastima o que aplaudáis mi comportamiento, mi única intención es que si alguien se ve reflejado en mi, darle ánimos y que le pueda servir para salir del pozo en el que estamos metidos, los que tenemos esta enfermedad.

 

           No sé exactamente conque edad empece a beber, pero lo que sí recuerdo es que todavía era un niño cuando probé mi primera cerveza, uno empieza a beber creyendo que así vas a ser más hombre y  poder probar nuevas experiencias. La verdad es que no se porque tenia tantas prisas por querer ser hombre, y cuando he llegado a serlo, he echado la vista atrás y me he dado cuenta de que no he sabido aprovechar ni saborear cosas que tenia aun siendo niño, y todo por querer aparentar algo que aun no era. 

 

          Con 13 años empece a trabajar en el bar de mis tíos, los fines de semana y las fiestas, y a mi la verdad es que me gustaba, porque cuando salía de trabajar tenia mas dinero y un horario distinto a los amigos de mi edad, por eso empece a juntarme con gente mayor que yo, sin darme cuenta empece a beber y a comportarme igual que ellos, y cuando me juntaba con la gente de mi edad me hacia el importante porque bebía y aguantaba mas. Me sentía superior a la gente de mi edad por el simple hecho de acostarme más tarde y por consumir más, pero con el tiempo me he dado cuenta de que realmente era inferior a ellos, y cuando bebía intentaba demostrar cosas que no era.

 

          Siempre he sido muy vergonzudo y cuando bebía perdía la vergüenza y me sentía el mas guay de todos y el mas animado, pero la verdad es que no tenia personalidad y era incapaz de reconocerlo, nunca he tenido iniciativa por miedo a no hacerlo bien y quedar en vergüenza, por eso siempre he recurrido a esa maldita sustancia para sentirme importante. Empece a salir con la que era mi mejor amiga, que es de la que siempre estuve enamorado y aun no me creo que llegara a conseguirla, pero después de muchos años intentándolo lo conseguí,  todo nos iba mejor de lo que yo me podía imaginar, nos llevamos muy bien y a ella la veía que era feliz conmigo, pero se quedo embarazada y todo empezó a cambiar.

 

           Por circunstancias de la vida con tan solo 18 años nos casamos y unos meses mas tarde tuvimos una niña que es lo más grande que tengo en el mundo. Entonces es cuando empezaron a aparecer los primeros problemas, yo trabajaba de lunes a viernes y el fin de semana trabajaba en el bar, cuando terminaba me paraba con los amigos, sin pensar que tenia una familia esperándome, me creía que el hecho de estar toda la semana trabajando me daba el derecho a pararme cuando a mi se me diera en gana. Mi mujer me demostró que a pesar de la corta edad con la contábamos, ella era responsable y madura y yo era todo lo contrario. Pero lo peor estaba por llegar, con el paso de los años fui a peor, la adicción sé hacia cada vez mayor y por si tenía poco empece a consumir otras sustancias. En cuestión de dos años tuve tres accidentes de trafico, pero me daba igual matarme porque sentía asco de mis mismo y estaba destrozando a mi familia.

 

          Pero a pesar de todo ello yo seguí bebiendo, me empece a dar cuenta que tenia problemas con el alcohol y intente dejarlo por mi cuenta, pero cuando salía no sabia estar con la gente sin consumir nada, me daba vergüenza el hecho de estar en los sitios sin beber hasta me sentía un bicho raro, creía que todo el mundo me estaba mirando, y es que por desgracia, yo no podía entender como una persona podría divertirse sin probar nada, yo asociaba la diversión con consumir y con el tiempo me he dado cuanta que una cosa no tiene nada que ver con la otra.

 

          Después de estar dos días de fiesta y sin saber mi mujer nada de mí en toda la noche, me presente en su trabajo hecho una piltrafa, ella cuando me vio sintió asco de la forma en que llegue y me dijo que no quería saber nada de mí,  que ella y mi hija se iban de la casa. Estuve algo más de una semana viviendo solo en la casa, y me estuve maldiciendo todos esos días, no entendía porque le estaba haciendo tanto daño, incluso llegue a pensar en quitarme la vida para no hacerle mas sufrir. Pero a los nueve días la convencieron de que volviera conmigo, porque mi hija con 5 años ya empezó ha darse cuenta de que estabamos separados y volvimos. Estuve tres meses que no consumía nada, en la casa todo era normal y estabamos bien e incluso cuando salía de paseo mi mujer estaba muy feliz y se sentía cómoda conmigo, pero yo no sabia salir y estar en los sitios sin beber, no le encontraba sentido al salir y no poder probar nada. Empece a ganarme su confianza de nuevo y fue entonces, cuando volví a empezar a beber poco a poco, incluso me engañe a mí mismo creyendo que podía  controlar, pero no fue así y todo fue a peor, ya cada vez me paraba mas a menudo y llegaba a la casa de madrugada, el consumo fue subiendo y aparecieron otras adicciones.

 

          En esos meses mi vida se convirtió en un infierno, lo fui perdiendo todo lo que tenia, perdí el cariño de mi mujer y su confianza, y hasta mi hija empezó a darse cuenta de que en su casa pasaba algo que no era  normal, yo la notaba muy reacia hacia mí, y es que a pesar de sus siete años se estaba dando cuenta de todo, en la casa cuando no estabamos discutiendo era porque ni siquiera nos dirigíamos la palabra, y a pesar de todo yo iba a peor y no dejaba de hacerles sufrir y no es que no las quisiera, es que ya había perdido el control y la libertad. La gente que me quería empezó a calentarme la cabeza, de que si eso no era vida, que yo donde tenia que estar era con mi mujer y mi hija, pero a mí me daba ya todo igual, no me daba cuenta del daño que le estaba haciendo a todas las personas que me querían. Ya cuando me paraba buscaba a gente que estuviera igual que yo para que no me calentaran la cabeza y si no prefería estar solo. Me fui dando cuenta de que la gente me daba de lado, por una cosa u  otra todo el mundo me señalaba y  empece a sentirme fatal porque ya no sabía lo que hacer para salir de donde me había metido, y es que era incapaz de pedir ayuda. Fue entonces cuando llego la que espero haya sido mi ultima borrachera. Me fui a trabajar un sábado y acudí a casa el domingo por la tarde, cuando entre por las puertas tenia las maletas preparadas, ya no había vuelta atrás todo había terminado y la verdad fue lo mejor que pudo pasar en ese momento.

 

          Entonces me fui casa de mis padres y estaba destrozado por todo lo que había hecho de mi vida, todo lo que más quería en la vida lo había perdido, y todo por esa maldita adicción. Pero a los pocos días vi un rayo de luz, Andrés un amigo fue a mi casa y me dijo que me iba a llevar a un sitio donde me ayudarían, la verdad, es que esos días hubiera ido a cualquier sitio para intentar arreglar mi problema. Al llegar vi un cartel en la puerta que ponía Preamar y yo pense que ese sitio no seria para mi, gracias a Dios me hice fuerte y entre y ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida, entrar por esa puerta fue lo mejor. La verdad es que entre asustado y fue cuando conocí a Nicolás, que fue el que me hizo la acogida, empezó hablarme de todo lo que el había pasado, y yo empece a sentirme identificado con el, es como si el hubiera conocido mi vida, no se lo que me dio ese día pero cuando salí me encontraba mejor, y empece a ir cada día que había terapia, conocí a un grupo de gente que intentaban ayudar a los demás y lo hacían sin cobrar nada y eso me pareció raro, porque en este mundo  todo se mueve por intereses. Gracias a todas las personas que forman la asociación pude comprender que lo que yo tenia era una enfermedad y que no era el único, que todos los que estaban allí habían pasado por lo mismo que yo,  y ellos habían salido adelante, me dijeron que si ellos habían podido yo también podría, si uno quiere todo es posible, entonces le eche valor a la vida y puse todas mi fuerzas en intentar salir del pozo en donde estaba metido.

 

          En la asociación he aprendido a recuperar la dignidad humana que había perdido, y por primera vez en mi vida me sentía a gusto con gente con los que podía hablar de mis problemas y me entendían, la verdad es que he aprendido a escuchar y a ser escuchado. Aunque estaba muy mal porque había perdido mi matrimonio, no desespere y día a día fui cambiando, y quiero seguir cambiando porque cada día una aprende cosas nuevas para poder ser mejor persona. Mi mujer ha estado apoyándome aunque no quisiera volver conmigo, pero si algo aprendí en ese tiempo era a respetar a las personas y yo respetaba su decisión, demasiado hacia con ayudarme después de todo lo que le había hecho pasar. También tuve la gran suerte de rodearme de amigos de verdad, que entendieron mi problema cuando se lo conté y me apoyaron en todo momento, ellos me hicieron sentir bien y empece a quererme a mi mismo y a valorarme como persona, con toda esta gente detrás me hice un compromiso a mi mismo de que nos le podía fallar, y la mejor forma de pagarles a todos era seguir en rehabilitación.

 

          A los nueve meses de estar en la asociación mi mujer volvió conmigo y desde entonces soy el hombre más feliz de la tierra, ahora si le estoy demostrando que la quiero y no con palabras sino también con hechos, tengo un hogar normal que es lo que siempre había deseado y veo a mi hija como una niña normal y feliz, que cuando se va a la cama, tiene a su padre en la casa para darle las buenas noches y no ha vuelto a preguntar: ¿ cuándo viene esta noche papa?. Con mi mujer a cambiado la relación en todo, ahora somos capaces de estar hablando a todas horas, sin discutir y respetándonos ambos.

 

          Ahora me alegro de ser enfermo alcohólico y quiero seguir siéndolo toda mi vida. Deseo de corazón que todas las persona que pasen por todo esto lleguen a reconocer la enfermedad y se pongan en tratamiento para poder disfrutar de una vida sin alcohol, con la ayuda de otros enfermos y si uno quiere todos es posible. Desde que entre en la asociación soy otra persona he aprendido a quererme a mí para poder así, querer a los demás, intento ser un poco más tolerante y espero ir moldeando algo mi carácter, reconozco que tengo muchos defectos pero intentare ir cambiándolos poco a poco, todos los que pueda y los que no tendré que aprender a vivir con ellos. A día de hoy reconozco que soy responsable de todo lo que he hecho, aunque no soy culpable. Quiero seguir formando parte de la asociación, para que nunca se me olvide de donde vengo y así siendo libre poder decidir hacia donde quiero ir en la vida. Cada día que pasa me alegro mas de haber conocido a la mujer que tengo a mi lado, es  maravillosa y me ha demostrado mucho como mujer y como ser humano. Yo ahora me pongo en su lugar y no se como pudo llegar a aguantar tanto sufrimiento como le hice pasar, porque lo que yo nunca me he perdonado es él haberle hecho tanto daño. No sé si me merecía otra oportunidad pero me la dio y pienso demostrarle que voy ha seguir intentando no fallarle. Ahora que he conocido la felicidad junto a ella, voy a pelear  por mantenerla y que nadie nos la pueda quitar,  menos aun una maldita sustancia que me llevo a perder todo lo que más quería en el mundo.

 

          Reconozco que estos tres años que llevo en rehabilitación, no han sido para nada fáciles, pero en la vida nadie te regala nada, cuando estas en rehabilitación cada día tienes que ir haciendo un esfuerzo por superar problemas, por cambiar conductas hábitos, por ir encajando todo aquello que tu adicción ha llegado a destruir. En tres años he tenido muchas alegrías, mas de las que me hubiera imaginado, pero como todo en la vida esta la cara opuesta y también he tenido que pasar por unos cuantos sinsabores. He tenido que pasar por problemas que antes no hubiera soportado ni hubiera sabido como afrontar.  Cuando llevaba un año en la asociación, mi vida había cambiado por completo, recupere mi matrimonio, empece a valorar cosas tan insignificantes como una sonrisa con mi hija y darle así el cariño al que tiene derecho, la verdad es que empezamos a tener una calidad de vida aceptable. Tenia un trabajo estable y me sentía valorado, hasta que un día jugando al fútbol me destroce la rodilla y estuve catorce meses de baja, durante esos meses se estuvo cuestionando me puesto de trabajo y hubo comentarios que me hicieron mucho daño, cuando me recupere, me quisieron despedir, estuve de juicios y con los consecuentes problemas económicos, al final la empresa me readmitió, pero el daño moral me ha afecto y estuve un tiempo que no quería salir a la calle, en esos meses también tuve que pasar por la perdida de mi cuñado por una corta y dolorosa enfermedad, la muerte de un tío que era enfermo alcohólico y aunque lo intente no llego a ponerse en tratamiento, y la perdida de un amigo que para mi era como un hermano por lo mucho que habíamos pasado juntos. La verdad que fueron meses duros, para no deseárselos a nadie. Pero en esta enfermedad nuestra no podemos descuidarnos y bajar los brazos, aunque tengamos problemas, hay que echarle mucho coraje  y es que la recaída puede estar a la vuelta de la esquina, yo siempre cuando me preguntan digo que no estoy curado que estoy en rehabilitación, y es que por desgracia esta enfermedad no tiene cura, la única forma de curarla es no teniéndola. Así que lo que he hecho es seguir reconociendo que soy enfermo alcohólico y luchar con los problemas cotidianos del día a día.

 

          La vida hay que aprender a saborearla, y saber valorar las cosas pequeñas que nos pasan que son muchas y a veces no las apreciamos y así poder ganar en calidad de vida,  lo que yo intento es seguir viviendo dignamente y tirar para adelante y no pensar solo en uno mismo, porque también hay gente que nos necesita. En este año hay dos días que me han llenado de felicidad uno fue el día que mi hija hizo su primera comunión y otro cuando mi mujer me dijo que estaba embarazada, esto me ha dado fuerza para seguir luchando, por seguir conservando todo lo que tengo y seguir avanzando en mi recuperación en la cual todo hay que decirlo me había estancado últimamente por los problemas que he tenido que superar.    

 

          Por eso hoy quiero decir, que siempre dejo para otro momento lo que quiero hacer o decir,  pero hay veces que ese momento se pasa, y poco a poco el tiempo va pasando, y parece que las cosas se van olvidando. Ahora pienso que el tiempo me ha robado muchas cosas, alegrías, besos, abrazos…

          Y que ya es hora de recuperar todo lo que se ha quedado atrás, y creo que ha llegado el momento y este no va a pasar. Por eso creo que mi mejor regalo para este día es daros las gracias públicamente a todos los que formáis la asociación, sobre todo por abrirme los ojos y enseñarme a disfrutar la vida de otra manera muy distinta a la que llevaba anteriormente, también quiero agradecerle a mi familia y amigos, el que haya estado a mi lado en los momentos difíciles y es que sin todos vosotros, todos los logros que hasta ahora he alcanzado hubieran sido imposibles.   ¡Gracias a todos! 

Deja una respuesta

Mensaje:

Categorías