7 feb, 2009

10 PASOS PARA AYUDAR A SUS HIJ@S

No hay padres ni madres perfectos.

Como padre o madre de un niño de entre 8 y 12 años de edad, tiene una oportunidad especial. Su hijo se encuentra en la edad “intermedia”, es lo suficientemente mayor para entender muchos temas de las personas adultas, pero todavía joven para aceptar voluntariamente la guía de los padres. Es una época en la que podemos dialogar abiertamente con él/ella acerca de los riesgos de abusar y de consumir alcohol, tabaco y drogas y prepararle para afrontar la presión de los compañeros a beber o a fumar, que aparecerá en el futuro próximo…, si es que no se ha presentado ya.

10 pasos para ayudar a sus hijos/as a afrontar el desafío del alcohol y las demás drogas ha sido diseñadas para ayudar a los padres y madres a acompañar a sus hijos durante este periodo, para ayudarles a prevenir el consumo de alcohol, tabaco y drogas en el día a día. Pero muchas de las ideas que se presentan contribuyen a potenciar el desarrollo armónico e integral de sus hijos favoreciendo una buena autoestima, la adquisición de estrategias y habilidades sociales para la resolución de problemas, y facilitarán la buena comunicación entre los miembros de la familia.

Los 10 pasos serán una ayuda, pero nada es infalible. Los niños reciben multitud de influencias y ni padres ni madres pueden estar en todo. Además, ningún padre ni madre son perfectos. Hay momentos después de un día de mucho ajetreo en el trabajo, en el que el mejor de los padres gritaría “¡callaos!” Cuando lo que quisiera decir es que no le apetece lo que hay para comer… Afortunadamente, los niños son más tenaces de lo que a veces nosotros creemos. Lo que realmente importa no es el episodio aislado de irritación o insensibilidad, sino el tono global de la relación.

No se trata de sentirse culpables si, en la práctica cotidiana, no se observan estas recomendaciones. Lo importante es que les sirvan para motivar actitudes positivas y responsables. Esta guía, en consecuencia, no pretende decirle como ser un buen padre o una buena madre. Ustedes conocen a sus hijos mejor que nadie y comparten con él una relación muy especial. Las páginas siguientes han sido preparadas para ayudarle a facilitar a su hijo unas bases sólidas para su conducta, necesaria para su desarrollo de cara a la adolescencia.

1 Aprenda a escuchar realmente a sus hijos

· Sus hijos compartirán sus experiencias con usted si demuestra estar escuchando en cada momento de manera atenta y respetuosa.

Los niños pueden hablar mejor sobre cualquier tema (incluyendo el alcohol y las drogas) con aquellos padres que saben escuchar. Pero cierto tipo de respuestas de los padres hacen difícil que los preadolescentes compartan sus sentimientos. Los siguientes estilos de respuesta paterna se han mostrado inadecuados:

· Juzgar.
· Ser autovirtuoso o hipócrita.
· Dar demasiados consejos o pretender tener todas las respuestas.
· Criticar o ridiculizar.
· Tomar a la ligera los problemas del niño.
· Ser incungruente entre lo que se dice y lo que se hace.

Escuchar con atención pone de manifiesto una preocupación cariñosa por los hijos; Pero escuchar supone algo más que no interrumpir mientras el otro habla. Escuchar realmente requiere concentración y práctica.
Se mencionarán a continuación cinco habilidades de escucha que pueden ayudar a cualquier padre o madre a llegar mejor a sus hijos.

HABILIDAD 1: Ponga en sus propias palabras los comentarios de sus hijos para hacerles ver que les ha entendido

Al igual que las demás personas, sus hijos necesitan hablar de sus enfados y frustraciones. Cuando están disgustados, quieren comprensión, no soluciones. Estarán preparados para las soluciones una vez que se hayan “desahogado”. Una manera de demostrarles que les comprende es repetir con sus propias palabras lo que ellos han dicho. A esto se llama “escuchar reflexivamente”.
Escuchar reflexivamente cumple tres propósitos: Asegura a sus hijos que usted escuchó lo que estaban diciendo; permite a sus hijos oír en palabras de otros sus propias afirmaciones y así reconsiderar sus sentimientos; Y le asegura a usted que puede entender correctamente a sus hijos.
Ejemplos de escucha reflexiva:
Hijo/hija: “Odio a Juan. Invitó a todo el mundo a su fiesta de cumpleaños, menos a mí”.
Madre/Padre: “Parece que estás disgustado con Juan por no haberte invitado a su fiesta”.
Hijo/hija: “Sí. Bueno, la verdad es que es mi mejor amigo y me apetecía mucho ir a la fiesta de su cumpleaños”.
Madre/Padre: “¿Entonces, estás triste y enfadado al mismo tiempo por que no fuiste a la fiesta de tú mejor amigo?”.
Hijo/hija: “Sí (pensativamente). Pienso que si no me invitó. Fue simplemente porque yo tampoco lo hice el día de mi cumpleaños”.

HABILIDAD 2: Cuando hable con sus hijos, observe sus rostros y el lenguaje corporal.

Frecuentemente, sus hijos les asegurarán que no se sienten tristes o desilusionados, pero un temblor en el mentón o unos ojos demasiado brillantes le dirán a usted lo contrario. Cuando las palabras y el lenguaje corporal expresen dos cosas diferentes, haga caso al lenguaje corporal.

HABILIDAD 3: Brinde apoyo y estímulo no verbal.

Esto puede incluir ofrecer una sonrisa, un abrazo, un guiño, mover la cabeza, tomar contacto visual, una palmada en el hombro, o coger la mano de sus hijos.

HABILIDAD 4: Utilice el tono de voz adecuado a la respuesta que usted está dando.

Recuerde que su tono de voz envía mensajes de una forma tan clara como sus propias palabras. Asegúrese de que su tono no parezca sarcástico o el de un “sabelotodo”.

HABILIDAD 5: Emplee frases alentadoras que demuestren su interés y mantengan viva la conversación.

Pequeñas frases dichas durante pausas apropiadas en la conversación, pueden comunicar a sus hijos cuánto le preocupan a usted sus asuntos.

· “¿De verdad?”
· “ Háblame de eso”.
· “Parece como si tú…”
· “¿Qué pasó después?”
He aquí un ejemplo de una conversación sobre alcohol que utiliza estas habilidades de escucha:

Hijo/hija: “Paré en casa de Francisco cuando venía. Su madre había salido. Sacó una cerveza y nos dio a probar a Juan y a mí. Yo tiré la mía por el lavabo, pero Francisco se enfadó”.
Padre /Madre: “Pareces preocupado porque Francisco se disgustó contigo. ¿Quieres contármelo?”.
Hijo/hija: “No supe que hacer cuando me dio la cerveza”.
Padre/Madre: “Te sentiste confuso y no supiste qué hacer. Ahora que ya pasó, dime, ¿crees que podías haberte comportado de otra manera?”.
Hijo/hija: “pude haberle dicho: No, gracias, no tomo cerveza. O que tenía algo que hacer, y haberme ido.”
Padre/Madre: “Situaciones como está pueden ser difíciles. ¿Cómo podrías actuar en el futuro ante algo parecido?”.
Hijo/hija: “Probablemente le agradeceré la invitación, pero insistiré en que no bebo cerveza”.
Padre/Madre: (Abraza al hijo) “Estoy contento/a porque no tomaste la cerveza y me agrada que pienses que lo mejor es no hacerlo”.

 

2 Hable con sus hijos acerca del alcohol y las otras drogas.

· Usted puede ayudar a cambiarlas ideas que pudieran tener sus hijos respecto a que “todas las personas beben alcohol, fuman tabaco o consumen otras drogas”.

Tanto si los adultos de casa fuman o toman alcohol como si no, puede estar seguro de que los niños conocen su uso por los amigos, otros adultos, la publicidad, etc. Cuando hable con sus hijos acerca del alcohol y el tabaco, descubrirá que probablemente ya han adquirido algunas ideas erróneas.

Por otra parte, a estas edades comienzan los primeros consumos. La “Encuesta sobre drogas a la población escolar 1998” pone de relieve una preocupante tendencia, cuáles la mayor precodidad de los escolares en el contacto con las distintas drogas; además señala la creciente incorporación femenina al uso de drogas legales.

Los datos señalan la importancia de la comunicación sobre el tema entre padres e hijos, para ayudar a cambiar concepciones erróneas y actitudes equivocadas por parte de niños y niñas.

Todos estos datos señalan la importancia de la comunicación sobre el tema entre padres e hijos, para ayudar a cambiar concepciones erróneas y actitudes equivocadas.

HABILIDAD 1: Desafíe los mitos.

La televisión y el cine son importantes fuentes de conocimiento sobre el alcohol y el tabaco.
Sin embargo, muchas de las impresiones recibidas por los preadolescente a través de estos medios son erróneas. Usted podría discutir algunos de los mitos a que están expuestos sus hijos, introduciendo de modo casual preguntar abiertas como las que sugerimos a continuación, tras cada mito y cada hecho.

Mito 1: “Todas las personas famosas y con talento beben alcohol”.

HECHO: Muchas personas famosas y con talento no fuman si toman bebidas alcohólicas. Además, el mero hecho de fumar o consumir alcohol no hace a nadie famoso o creativo, mientras que su consumo abusivo puede tener el efecto opuesto.
PREGUNTA: “¿Porqué crees que se utilizan tantas personas famosas en la publicidad?”.

Mito 2: “Cuando las cosas van mal, tomar una copa puede ayudar”.

HECHO: El alcohol afecta a las distintas personas de un modo diferente. Incluso a la misma persona puede afectarle de maneras distinta en diversas ocasiones. Una copa puede hacer que se sienta relajado o más contento, pero también enojado, triste o deprimido. En cualquier caso, no solucionará sus problemas. Es preciso que los niños tengan a su alcance recursos y modelos para afrontar los problemas y resolverlos positivamente.
PREGUNTA: “¿Qué podría pasarle a una persona que bebe mucho cuando las cosas no van bien en su vida?”.

Mito 3: “El alcohol es inofensivo. No puede hacerme daño”

HECHO: Al igual que la cocaína y la nicotina, el alcohol es una droga de la que se puede adquirir dependencia, llegando a necesitarla continuamente para no sentirse mal. El abuso de alcohol, hace que algunas personas afronten riesgos innecesarios, que de otra manera no asumirían. Por ejemplo, intentar de conducir un coche o tratar de nadar no tienen control de sí mismos. Riesgos que, en ocasiones, afectan también a los demás.
PREGUNTA: “¿Cómo se ve afectado el organismo de una persona que abusa del alcohol?”.

Mito 4: “Soy mejor en los deportes cuando tomo alcohol”

HECHO: Beber alcohol entorpece el juicio, merma la claridad de pensamiento y disminuye la capacidad de coordinar los movimientos.
PREGUNTA: “¿Por qué conducir bajo los efectos del alcohol causa tantos accidentes de tráfico?”.

Mito 5: “Tomar una copa es la mejor manera de alternar o celebrar acontecimientos”

HECHO: El alcohol puede o no formar parte de un momento agradable, pero no es necesario para sentirse bien. Las personas que afirman que han de tomar alcohol para “divertirse”, probablemente tienen ya un problema, y requieren ayuda para superarlo. Es conveniente ofrecer a vuestros hijos un amplio repertorio de actividades lúdicas y culturales.
PREGUNTA: “¿Cómo puede la gente divertirse sin consumir alcohol de drogas?”.

Mito 6: “Beber alcohol relaja a las personas y les ayuda a conseguir amigos”

HECHO: Conocer personas nuevas puede generar ansiedad, especialmente entre los jóvenes que están iniciándose en la vida social. Si para superar la timidez se sirven del alcohol en vez de desarrollar su capacidad para hacer amigos, pueden crecer sin aprender habilidades sociales básicas para llegar a ser adultos bien adaptados. Es necesario aprender cómo hacer amigos sin la influencia “relajante” del alcohol y procurar que los hijos, desde pequeños, aprendan a compartir experiencias con otro niños.
PREGUNTAS: “¿De qué podemos hablar cuando conocemos a alguien por primera vez?”.

Mito 7: “los jóvenes que fuman o beben alcohol son más populares”

HECHO: Asumir riesgos para la salud y la seguridad es poco inteligente. Y aquellas personas que deseas como amigos no van a querer que te metas en problemas.
Por otra parte, transgredir la norma, experimentar por uno mismo, puede ser atractivo. En la adolescencia, el grupo de iguales se una fuente de impresión importante y puede desorientar al niño que no ha desarrollado su capacidad para tomar decisiones.
PREGUNTA: “¿Qué quiere decir ser popular?”.
Mito 8: “Todos los jóvenes beben y fuman. Quienes no lo hacen son raros”.

HECHO: Lo cierto es que, tratándose de una conducta muy extendida en nuestra comunidad, no por ello es universal, ni siquiera entre la gente joven. Así, los últimos datos existentes señalan que menos del 10% de los escolares españoles de edades entre 11 y 13 años, son consumidores habituales de alcohol y no más de un 4.6% del alumnado de 2º de ESO dice que fuma diariamente.
Por lo tanto, los niños y las niñas que incorporan a su estilo de vida el consumo habitual de alcohol y tabaco se desmarcan de sus compañeros.
PREGUNTA: “¿Qué piensas de los niños que beben y fuman?”.

HABILIDAD 2: Explique claramente por qué los menores no han de beber.

Una razón por la cuál un niño o niña de entre 8 y 12 años no han de beber es, evidentemente, porque lo dice usted, padre o madre que tiene razones y argumentos. La investigación que los niños cuyos padres mantienen una actitud desfavorable al consumo de tabaco, tienen menos probabilidades de empezar ha fumar. Esta misma idea puede aplicarse al uso del alcohol. La actitud expresa de los padres, y el establecimiento de normas claras y, en la medida de lo posible, negociadas con los hijos de acuerdo con su edad, pueden ser instrumentos poderosos para ayudarles a decir “NO” al alcohol y a las drogas.

A veces los padres suponen que los niños y niñas entienden bien las razones por las cuales no deben tomar alcohol y, por eso no las explican. Pero recuerde: los amigos y amigas de sus hijos pueden estar diciendo que beber es una conducta deseable y los medios de comunicación, en ocasiones, parecen hacer el consumo de alcohol algo muy excitante.
A continuación se exponen algunas de las razones con las cuales usted podría hacer entender a sus hijos por qué los menores no han de beber, y ayudarles a ver la otra cara del consumo de alcohol en los niños.

Razón 1: Consumir alcohol es peligroso para los niños.

Conocemos el daño que ocasiona a los bebés el hecho de que sus madres consuman alcohol durante el embarazo, y se sabe también que beber en grandes cantidades, independientemente de la edad, puede tener efectos graves en el futuro. Tanto más si el organismo del bebedor se encuentra en desarrollo como en el caso de los niños.
Aquellos que resultan un consumo “responsable” para una persona adulta sana (un vaso de vino al día, por ejemplo) resulta, en cambio, totalmente desaconsejable para un niño de 8 a 12 años.

Razón 2: Las actividades diarias de los niños no son compatibles con el consumo de alcohol.

Los niños están todavía creciendo y, al tener un peso menor que los adultos, sentirán los efectos del alcohol aún tomando en pequeñas cantidades. Debido a que son emocionalmente inmaduros, no sabrán manejar las emociones producidas por el alcohol. Crecer no es fácil, los niños necesitan mentes claras para llegar a ser adultos emocionalmente sanos.
Además de afectar sus emociones, el alcohol hace que sea más difícil atender adecuadamente las funciones escolares y se interpone en el deporte por el hecho de que arruina el empleo del tiempo libre.

Razón 3: La venta de alcohol a menores es ilegal

En nuestro país, está prohibido el suministro y venta de alcohol a menores, estando el límite de autorización en los 18 años. Sea firme en este tema, y no sólo con sus hijos. La ley exige a los adultos un compromiso claro con la salud de los niños. Venderles alcohol es contrario a este principio.

HABILIDAD 3: Escoja el momento adecuado para hablar con sus hijos.

Los niños pueden empezar a hacer preguntas sobre el alcohol desde edades tempranas. Las respuestas que obtengan empezarán a formar sus ideas acerca del beber desde temprana edad.
Para estar seguros de que han entendido la información detallada anteriormente, no es necesario mantener una charla “formal”. Busque momentos en los que sus hijos tengan ganas de hablar, e introduzca el tema de una manera relajada y no amenazadora.
Un buen momento podría ser durante el transcurso de escenas de consumo de alcohol en la televisión, cuando aparezcan anuncios publicitarios en una revista, o cuando alguien beba demasiado en una celebración.
Los educadores llaman a estas situaciones naturales momentos propicios para enseñar. Los comentarios que se hagan en estas situaciones tienen una mayor efectividad.

3 Ayude a sus hijos a sentirse bien consigo mismos

· Sus hijos se sentirán bien cuando usted alabe sus esfuerzos y no sólo sus logros.
Fortalecerá su autoestima si critica algunas de sus acciones concretas y no a ellos como personas.

¿Qué relación existe entre la imagen de sí mismo y el uso del alcohol y otras drogas? Los estudios ponen de manifiesto que las personas con problemas de dependencia suelen tener una baja autoestima. Un niño que se siente bien consigo mismo tiene más probabilidades de no tener problemas con el alcohol y otras drogas.
Se presentan a continuación nueve habilidades que pueden ayudarle a fomentar la autoestima de los niños.

HABILIDAD 1: Estimule los éxitos de sus hijos.

Busque éxitos incluso en pequeños asuntos, y elogie a sus hijos a menudo. Es más probable que obtenga el comportamiento que desea si pone énfasis en las cosas positivas que si llama siempre la atención sobre lo negativo. Sus elogios ayudarán a los niños a desarrollar sentimientos positivos.

Acostúmbrelos a relacionar esfuerzo y satisfacción. Aquello que se consigue con esfuerzo, a menudo se valora mucho más que lo que no cuesta. Durante una excursión, por ejemplo, la llegada a la cima es gartificante no sólo por la belleza del paisaje, sino por el esfuerzo realizado y las dificultades que ha sido preciso vencer.

HABILIDAD 2: Elogie el esfuerzo, no sólo el éxito.

Hágales saber que no siempre han de ganar. Que es necesario e importante plantearse metas, pero que tratar de dar lo mejor de sí mismo es un hecho noble. Dele pistas de cómo mejorar y conseguir las metas fijadas. Póngale ejemplos de experiencias personales suyas, de amigos o familiares.
Háblele positivamente de las personas que no se desaniman a la primera.

HABILIDAD 3: Ayude a sus hijos a fijarse metas realistas.

Si las expectativas del niño o de los padres son demasiado elevadas, el hecho de no lograr todo lo que se desea puede resultar un duro golpe. A la niña que siendo una deportista aceptable, decide ser del equipo de baloncesto del colegio, se le podría sugerir que el mero hecho de formar parte del equipo es ya una meta maravillosa y un gran honor, que posteriormente, incluso podría llegar a ocupar posiciones cada vez más destacadas dentro del equipo.

HABILADAD 4: No compare los resultados de sus hijos con los demás.

Siempre habrá niños mejores o peores deportistas que los suyos, más o menos simpáticos. Sus hijos deben saber que un serio esfuerzo tiene el mismo mérito que conseguir una medalla.

HABILIDAD 5: Cuando corrija a sus hijos, critique el acto, no al niño.

Un comentario irreflexivo puede ser devastador para un niño.
Niños y niñas todavía consideran la palabra del adulto como la ley; por eso, habrá de prestar atención a cómo a sus hijos.
Ejemplo positivo: “Subirse a la tapia es peligroso, pudiste haberte hecho daño, así que no vuelvas a hacer”.
Ejemplo negativo: “no debiste subir a la tapia. ¿No tienes sentido común?”.

HABILIDAD 6: Comunique de forma apropiada sus sentimientos

Una forma constructiva de compartir sus propios sentimientos negativos sobre situación particular es utilizar mensajes en primera persona. Estos mensajes permiten que los niños se sientan atacados o que se sientan “malos” por naturaleza.
Ejemplo de “mensaje en primera persona”. “Mantener la casa ordenada es importante para mí. Me molesta que dejes tú ropa y tus libros por ahí tirados”.
Ejemplo negativo: “A veces eres un cerdo. ¿Cuándo vas a aprender a dejar las cosas en su sitio?”.

HABILIDAD 7: Proporcione a sus hijos responsabilidades.

Los niños que tienen quehaceres en la casa, saben que están haciendo algo importante para ayudar. Aprenden a verse a sí mismos como personas útiles y parte integrante de un grupo. Cumplir con sus obligaciones también les produce una sensación de logro.
Hay muchas cosas que niños y niñas pueden hacer y no hacen. Si son capaces de jugar con el ordenador o la vídeo-consola, también son capaces de poner y quitar la mesa u ordenar su ropa.

HABILIDAD 8: Haga bromas y cuente chistes.

El sentido del humor resulta básico para que las personas se sientan bien. Reír juntos toda la familia es una experiencia de buena convivencia, que ayuda a los niños y niñas a sentirse cómplices de los adultos. No dude en reírse de usted mismo, pues es una manera de aceptarse tal como es.

HABILIDAD 9: Demuestre a sus hijos que les quiere.

Los besos, abrazos y los “te quiero” ayudan a sus hijos a sentirse bien consigo mismos. Los niños nunca son demasiado pequeños o mayores para decirles que son queridos y valorados
En las familias en las que los padres se han divorciado, es importante que el padre o la madre que no vive con los niños les expresen también amor y apoyo. En contra de lo que cree, los hijos de padres divorciados no tienen mayores probabilidades de abusar del alcohol y de otras drogas.
Cuando la relación entre padre o madre y los hijos es sólida y cariñosa, el padre y la madre que viven solo incluyendo los solteros o viudos, pueden darles a sus hijos las mismas bases para desarrollar una imagen positiva de sí mismo que aquellas familias en las que el padre y la madre viven juntos.

4 Ofrezca un buen ejemplo.

· Los hábitos y actitudes que usted tenga respecto al consumo del alcohol y las demás drogas influirán fuertemente en las ideas que sus hijos desarrollen al respecto.

Los padres y madres son modelos para sus hijos aunque no lo pretendan. Probablemente, ya habrá notado que a veces sus hijos actúan o hablan como uno de ustedes. Pueden utilizar este tipo de influencia para ayudarles a evitar el alcohol y otras drogas. Puede ser un modelo con sus propios hábitos saludables y en sus actitudes hacia los hábitos de los demás.

HABILIDAD 1: Identifique sus propios hábitos de beber y fumar.

Numerosos estudios demuestran que buena parte de los adultos se parecen a sus propios padres en la forma en que beben alcohol. Quienes beben alcohol en grandes o pequeñas cantidades, o quienes no beben, tienden a tener hijos que en la edad adulta se comportan de un modo similar. La cantidad de alcohol que bebe no es la única cosa que muestra a sus hijos.
Ellos también perciben otros aspectos:
– ¿Por qué beben? (porque está deprimido, para relajarse, para celebrar, etc.)
– ¿Cuándo bebe? (después del trabajo, mientras ve la televisión, en las comidas, etc.)
– Si después de beber conduce o realiza actividades que puedan ser peligrosas.
– Los efectos que sobre su conducta tiene alcohol.
Todos estos comportamientos son claves para que sus hijos formen sus propias ideas sobre el consumo de alcohol. Las investigaciones no han demostrado que beber alcohol delante de los hijos sea perjudicial, pero sugiere que no está bien beber en exceso. Mostrarles que los adultos son capaces de abstenerse de alcohol, o utilizarlo de modo ocasional y controlado es, sin duda, un ejemplo más positivo.
Los padres y madres que no beben o no fuman pueden cometer el error de no hablar sobre el tabaco o el alcohol con sus hijos. Estos padres deben recordar que ellos no son los únicos que tienen sus hijos. Si no bebe o no fuma, hable con sus hijos acerca de las razones de su decisión, utilizando argumentos concretos como los siguientes:
– No me gusta el sabor del alcohol.
– Me gusta ser capaz de controlar mi comportamiento en todo momento.
– En mi familia hay personas alcohólicas y prefiero no arriesgarme.
– Creo que no beber es mejor para mi salud y estado físico.
– No deseo ingerir calorías que no necesito.
– Tengo creencias personales o religiosas que rechazan el uso del alcohol.

HABILIDAD 2: Analice críticamente sus actitudes hacia los demás.

Padres y madres también son modelos para sus hijos en su forma de reaccionar ante situaciones que impliquen que los otros abusen del alcohol. Los padres que consideran aburridos a aquellos que no beben, que se ríen de una borrachera o no le dan importancia al alcoholismo, están enviando a sus hijos mensajes equívocos. Dichos mensajes pueden hacer que sus hijos prueben el alcohol.

Algunas de las formas que pueden ser un buen modelo para sus hijos son las que se relacionan a continuación:
– No haga del alcohol el centro de las reuniones de sus amistades.
– Ofrezca bebidas no alcohólicas a aquellos invitados que las prefieran.
– Nunca presione a sus invitados a ingerir alcohol.
– Si alguno de sus invitados de sus invitados se emborracha, llévelo a su casa o llame a un taxi.

HABILIDAD 3: Si la madre o el padre es alcohólico afronte el problema.

Si un miembro de la pareja presenta problemas graves con el alcohol, es preciso buscar ayuda de especialistas.
Cuando un miembro de la familia es alcohólico, origina una situación difícil que incidirá en el modelo educativo que reciben los hijos y por ello es importante contar con el máximo de apoyo.

Los hijos de padres o madres alcohólicos corren un mayor riesgo de llegar a ser también alcohólicos. Esto es debido a que cierta tendencia al alcoholismo puede ser heredada y, sobre todo, a que el modelo negativo del padre o de la madre alcohólicos puede reforzar esta tendencia.

La actitud del padre o de la madre alcohólicos, como la del padre o la madre no alcohólicos, pueden fomentar modelos de comportamiento perjudiciales para los hijos. El progenitor no alcohólico no suele darse cuenta de cómo maneja la situación de su compañero alcohólico, pero los efectos de su conducta afectan seriamente a los hijos. Algunas maneras de afrontar el alcoholismo en el hogar son las siguientes:

– No niegue o escoda la realidad. Los niños se dan cuenta de los problemas, y su hijo puede ser capaz de afrontar mejor la situación si usted reconoce que su compañero/a es alcohólico/a.
– Infórmese sobre el tema del alcoholismo y comparta sus conocimientos con su hijo. Entender las cosas elimina en parte la ansiedad ante la enfermedad.
– Hágale saber que no es responsable de la enfermedad de un padre o una madre alcohólicos, y que las borracheras no se relacionan con lo que el niño hace o deja de hacer. Debe quedarle claro que no hay razones para que se sienta culpable.
– No se transmita la sensación de que el alcoholismo es un tema tabú en su hogar. Esto hará que el niño o la niña piense en el tema a menudo, mientras que si lo comparte con usted puede sentirse más tranquilo.
– Asegúrese de que sus hijos entienden que el alcoholismo es una enfermedad. Hágales saber que no es malo sentir “rabia” hacia la enfermedad. Los niños pueden odiar el problema y a pesar de eso, querer al padre o la madre alcohólicos.
– Únase a un grupo de familiares de alcohólicos, si cree que ello puede ayudarle.

5 Ayude a sus hijos a desarrollar valores firmes y adecuados.

· Si sus hijos tienen valores firmes, tendrán la suficiente fuerza y firmeza para resolver de manera positiva las situaciones de riesgo, en lugar de dejarse llevar por lo que digan sus amigos.

Los preadolescentes son lo suficientemente mayores como para tener ideas propias sobre el bien y el mal, y para tomar decisiones basadas en los principios que ellos consideran importantes. Un sistema de principios y valores fuertes puede ayudarles a tomar decisiones basadas en criterios propios en la presión por parte de los compañeros.
La ética ha de estar siempre presente y explícita, así como la “mirada hacia adentro” para ayudar a sus hijos a conocerse mejor y a encontrar el sentido a sus acciones. No basta sólo con “vivir” los valores, sino que también es preciso “verbalizarlos”.

HABILIDAD 1: Estimule a sus hijos a salir de vez en cuando de su universo individual.

Cuando sus hijos no se interesan o apasionan por nada de lo que les rodea, su universo individual tiende a llenarse de pequeños problemas que se desproporcionan. Se ha de mirar “hacia fuera” para alcanzar valoraciones y comportamientos más objetivos respecto de uno mismo y respecto de los otros. Por ello precisan de su ayuda para superar el subjetivismo y el egocentrismo. Procure que se interesen por las noticias aparecidas en los diarios o en la televisión, los acontecimientos cotidianos del barrio o de la ciudad: políticos, sociales, deportivos, culturales.

HABILIDAD 2: Promueva el hecho de hablar y pensar sobre uno mismo y sobre el entorno cuando las cosas van bien.

Ha de encontrar un espacio para reflexión ética en la vida cotidiana y no relegarla sólo a momentos de broncas, de conflictos o de fracasos. No espere a que le lleguen los momentos difíciles para hablar de ética, o sus hijos la asociarán a tensión y enfrentamiento. Existen muchas más ocasiones de las que parece para iniciar un diálogo sobre los valores humanos. Aquí tiene unos cuantos recursos:
– El cine y la televisión. Una buena película o un buen programa es siempre una magnífica oportunidad. El lenguaje cinematográfico es habitualmente eficaz a la hora de despertar sentimientos y sensaciones. No olvide que el vídeo le facilitará la selección de películas muy interesantes que quizá, cuando se estrenaron, no estaban al alcance de sus hijos.
– La música. Muchas de las composiciones de los músicos preferidos de sus hijos tiene una letra interesante o responden a una situación social, personal o cultural aprovechable.
– La lectura. Comente los libros que leen y, de cuando en cuando, léales también algo que les agrade. Compartir lecturas no es sólo una manera de estrechar una relación, sino también de ayudarles a construir su personalidad.

HABILIDAD 3: Aporte elementos éticos a la hora de valorar las relaciones y el entorno.

Intervenga para calificar conceptos y para dar su opinión.
Si no tiene suficientemente claras las cosas exprese honradamente las dudas y colabore para encontrar respuestas. Ello le servirá para tomar como referencia los valores humanos y también para ayudar a los niños a juzgar las acciones en lugar de juzgar a las personas. Destierre la indiferencia, el escepticismo o el sarcasmos en la educación de sus hijos. Son manifestaciones que les desorientan y les desmotivan. Los mensajes éticos han de ser claros.

HABILIADAD 4: Edúqueles para que piensen con los pies en la tierra.

Edúqueles para la vida en el mundo tal como es, asumiendo que también hay gente mal intencionada, abusos, agresiones…, por lo que resulta preciso que desarrollen un cierto instinto de protección y que no se dejen tomar el pelo.
Explíqueles por qué resulta arriesgado abrir la puerta de casa a desconocidos cuando se encuentran solos, o por qué no han de aceptar de estas personas golosinas ni regalo alguno, o por qué cuando comiencen a viajar solos en los transportes públicos han de buscar situaciones de máxima seguridad.
A medida de que sus hijos van creciendo, les puede explicar, siempre con mucha delicadeza, ejemplos concretos de casos en los que han tenido lugar abusos o agresiones.

HABILIDAD 5: Ayúdeles a esperar.

Sus hijos viven en el mundo de la velocidad, de las satisfacciones inmediatas, de la estética del “videoclip”. Hay que ayudarles a contemplar, a disfrutar de los valores estéticos y sensoriales: la luna, el silencio, la oscuridad, la música, la poesía… los cuales configuran también una sensibilidad hacia el entorno y las personas.
Detalles que parecen poco importantes, como el hecho de comer tranquilamente, disfrutando de la comida, o detenerse unos instantes a contemplar una puesta del sol, ayudan a desarrollar los sentidos y la apariencia.

HABILIDAD 6: Admita que no es perfecto, pero intente ser “auténtico”.

Los valores realmente asumidos impregnan todos los comportamientos, lo que favorece una conducta coherente y sin contradicciones. Por tanto, si transmiten mensajes verbales valorando como no deseables determinadas conductas y después se comporta de manera poco consecuente, sus hijos tendrán más dificultades para asumir criterios firmes sobre lo que está bien y lo que está mal.
Sin embargo, nadie es perfecto y es fácil manifestar en sus comportamientos pequeñas contradicciones. No puede ocultar a sus hijos las dificultades y esfuerzos que a veces comporta el hecho de ser coherente, de manera que con sinceridad, pero también con firmeza, muéstrese como una persona auténtica que intenta ser fiel a sus principios.

6 Ayude a sus hijos a afrontar la presión de los compañeros.

· Los hijos que han aprendido a ser respetuosos, cariñosos y seguros de sí mismo, tendrán más probabilidades de manejar la presión de grupo negativa con alternativas firmes y positivas.

Como todas las personas, los niños y niñas desean pertenecer a un grupo. Esta necesidad es muy importante para ellos. Se ha demostrado que en este contexto grupal muchos niños se sienten presionados por sus compañeros a consumir alcohol y fumar… Como padre puede lograr que la respuesta a esta primera invitación de sus amigos sea positiva para su salud.
Muchos de los aspectos ya mencionados, como la autoestima, los principios sólidos y las actitudes familiares consecuentes, pueden darle a sus hijos un apoyo muy valioso. Las siguientes habilidades para manejar la presión de los compañeros les permitirán ayudarles aún mas:

HABILIDAD 1: Enséñeles a valorar la individualidad.

En un momento “oportuno” hábleles sobre el tema de la individualidad. Dígales qué cosas hacen a una persona única y especial. Hábleles acerca de otras personas queridas por ellos (la abuela, su mejor amigo, la profesora favorita, etc.). Pregúnteles qué es lo que hace ha estas personas únicas. Pregúnteles también qué es lo que les gusta sobre sí mismo y mencione igualmente cualidades que ellos poseen. Por ejemplo, “eres un buen amigo y tienes un gran sentido del humor. Tienes pasatiempos interesantes, resulta agradable hablar contigo”.

HABILIDAD 2: Explore con sus hijos el significado de la palabra amistad.

Pídales que hagan un listado de “lo que ser un amigo” y de “lo que es no ser un amigo”. Haga su propia lista. Juegue con ellos ha identificar las caracterizaciones en las cuáles están de acuerdo. Los siguientes son ejemplos que pueden aparecer en su lista.

¿Quién es su amigo?

- El que te entiende cuando tienes un problema, y te quiere ayudar.
– Aquel a quien le gustas tal y como eres.
– El que está contigo cuando los demás se burlan de ti o te crean problemas.

¿Quién no es un amigo?

- Un amigo no te juzga por tú froma de vestir o porque actúes como los demás.
– Un amigo no trata de que hagas cosas que te van a hacer daño o te crean un problema.
– Un amigo no desaparece cuando surgen dificultades.

HABILIDAD 3: Proporcióneles apoyo para decir “NO”, cuando sea oportuno.

Cuando el padre y la madre intentan educar bien a sus hijos, les enseñan a ser amables, respetuosos y agradables. Estas actitudes son muy importantes en la mayoría de las situaciones, pero se han de combinar con la firmeza cuando se trate de defender sus principios y convicciones.
Hágales saber a sus hijos que hay situaciones en las que deben exigir que les respeten sus opiniones. Estas situaciones incluyen aquellas en las que los compañeros tratan de forzarle a probar el alcohol u otras drogas.

HABILIDAD 4: Prevea situaciones que favorecen la presión de grupo

Existen situaciones que favorecen la presión del grupo de compañeros sobre el niño para inducirlo a beber. Por ejemplo, una razón por la que el joven comienza a beber a una edad temprana es que pase mucho tiempo solo y que en su casa resulte fácil consumir alcohol. Podría ser de ayuda establecer como norma no frecuentar la casa de sus amigos cuando no están sus padres, o no acudir a fiestas en las que no haya ningún adulto.

HABILIDAD 5: Utilice la presión de los compañeros.

En muchas situaciones la presión del grupo puede construir una fuerza positiva, cuando es ejercida por compañeros con ideas firmes de rechazo frente al tabaco, el alcohol u otras drogas. Una buena manera de ayudar a vuestros hijos a afrontar la presión negativa por parte del grupo es favorecer que tengan acceso a amistades de diferentes grupos.
Las encontrará con más facilidad en escuelas y centros de tiempo libre que promueven experiencias en las que se fomentan los valores y cualidades positivas de los niños.

HABILIDAD 6: Fomente la práctica de decir “NO” en situaciones de riesgo.

Toda la familia puede discutir acerca de la dificultad que, tanto adultos como niños, tienen para decir “NO” a la presión del grupo, y poner en práctica esta habilidad. Pueden incluso ensayar diversas situaciones. Una hermana o hermano mayor puede mostrarle al niño como los mayores dicen que “NO”. Haga que sus hijos representen el papel de alguien que trata de presionar a los demás a beber alcohol o tomar otras drogas, y muéstrele cómo ser firme en rechazarlo. Luego pueden invertir los papeles. Pueden hablar sobre qué motiva a una persona o al grupo a presionar a los demás, sobre la necesidad de pertenecer a un grupo y hacer que otros se unan a un grupo, sobre la envidia, sobre el temor a ser rechazado, etc.
Este juego puede ser un buen entrenamiento para cuando sus hijos tengan que afrontar realmente las situaciones descritas.

7 Establezca normas familiares claras y estables.

· Resulta conveniente establecer límites claros entre hábitos saludables y hábitos insanos, y reglas específicas acerca del consumo del alcohol, el tabaco y las drogas. Explicite la sensación que recibirá el miembro de la familia que los inculpa.

Padres y madres no pueden actuar como meros espectadores, sin asumir que son el motor de la incorporación a la vida social de los niños. En el marco de la familia, como padres y madres, pueden tender a evitar a sus hijos situaciones desagradables: actuando por ellos, decidiendo por ellos…

También, a veces intentan evitar el conflicto rehuyendo el papel de referente, aproximándose a los hijos capitulando de entrada. Como si se temiera perder su afecto si se ponen condiciones, si se exige el cumplimiento de ciertos acuerdos.
A pesar de las dudas que puedan tener, sus hijos necesitan posturas claras, y argumentos claros e inteligibles: hay un momento para cada cosa y lo que puede ser aceptable para un adulto no tiene por qué serlo para un niño.

Se ha demostrado que, en contra de lo que cree la mayoría, los niños desean que sus vidas tengan unas pautas de acción definidas. Se comportan de una manera más responsables cuando los padres ponen límites.
Las reglas familiares verbalizadas o escritas pueden ayudarles a desarrollar el sentido de responsabilidad.
Ahora bien los padres no pueden limitarse a establecer prohibiciones o facilitar información. Mientras los hijos son pequeños, resulta fácil que hagan tal cosa o tal otra por que lo dice el padre o la madre. Pero los hijos se hacen mayores y habrán de tomar decisiones fuera del ámbito familiar. Cualquier tarea que emprenda ha de ir encaminada ha desarrollar el sentido crítico, a afirmar el sentido de la responsabilidad, a formar personas con criterio propio.

En definitiva, se trata de desarrollar la capacidad de decisión, de saber medir las consecuencias de los propios actos. El “porque lo digo yo que soy mayor” pierde vigencia con los años y es preciso asegurar que han interiorizado referentes sólidos para crecer saludables y felices.

HABILIDAD 1: Dialogue sobre el “qué pasaría si…”

Puede discutir que podría ocurrir en determinadas situaciones, antes de que éstas se representen. Dialogue con sus hijos, por adelantado, acerca de cómo espera llevar a término este tipo de comportamiento y las consecuencias lógicas derivadas de actuar o no de esta manera.

HABILIDAD 2: Tome postura.

Asegúrese de que sus hijos conozcan su opinión respecto al consumo de drogas y alcohol por parte de los niños y niñas.
Sea muy claro, que sepan que todavía no tienen edad para tomar decisiones acerca del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas. No se deje envolver por razonamientos engañosos: el hecho de que el padre o la madre fumen, o que el hijo de 17 años tome cava en ciertas celebraciones no supone que ellos tengan el mismo derecho. No es una cuestión de justicia.

HABILIDAD 3: Establezca criterios de causa-efecto.

Asegúrese de que tengan claro que en ninguna circunstancia han de probar alcohol ni otras drogas. Comente las consecuencias que podría tener el que lo hicieran. Verbalice las normas aceptables y favorecedoras de la convivencia y el respeto mutuo. Refuerce los valores de vivir de manera saludable. Pacte las posibles sanciones para el caso de que transgrediera la norma.
Si no respetas los acuerdos, no podremos tener confianza en ti.
Que los padres de tus amigos se lo permitan hacer, no quiere decir que tú también puedas hacerlo. Cada familia tiene sus razones.
Si fumas o bebes a nuestras espaldas, te retiraremos la paga, puesto que demuestras que todavía no tienes edad para administrar el dinero.

8 Fomente actividades recreativas.

· Ocupar el tiempo libre con actividades divertidas y educativas ayudará a sus hijos a combatir el aburrimiento y a prevenir el uso del alcohol, tabaco y otras drogas.

Sus hijos tienen mucho tiempo disponible fuera de la escuela. Hay muchas maneras de emplear este tiempo:
– Puede rellenarse de más escuela, prolongando la jornada escolar más allá del horario considerado estándar, a base de complementos: inglés, informática, repaso, clases particulares…
– Puede rellenarse con el binomio televisión + deberes (con mayor o menor proporción de estos dos ingredientes).
– Puede rellenarse participando en diversas ofertas lúdicas y/o educativas que existen en los barrios (centros de recreo, escuelas deportivas, de música, etc.)
– Pude rellenarse, también, de soledad y aburrimiento.

HABILIDAD 1: Considere el tiempo libre como un espacio educativo.

En cualquier caso, el tiempo libre no está exento de influencia educativa. Muy al contrario, es en este tiempo libre cuando la educación puede resultar más incisiva y eficaz (a través de los amigos, de la televisión, la calle…).
La educación no se detiene al salir de la escuela, como no cesa al salir de casa. Es un proceso permanente en cualquier situación. Por tanto, no deje que el mercado, las modas o la dejadez, decidan qué ha de impregnar el tiempo libre de sus hijos. Dele la importancia educativa que tiene, piense para qué ha de servir.

HABILIDAD 2: Inscriba a sus hijos algún centro recreativo.

En nuestro entorno existen Centros de tiempo libre que ofrecen muchas actividades diferentes en un clima educativo y acogedor. En ellos, pueden realizarse actividades de juego, plásticas, deportivas, de solidaridad, de naturaleza… que los niños realizan en grupo y que les ayudan a relaciones y a interpretar mejor el medio en que se desenvuelven. Como consecuencia, el niño que va a una de estas instituciones educativas, promovidas por organizaciones no lucrativas o administraciones públicas, tiene alternativas frente a propuestas centradas en el consumo de alcohol y en la evasión.
Estas instituciones son pues, un recurso con muchas posibilidades y ventajas que se pueden aprovechar.

HABILIDAD 3: Comparta el tiempo con sus hijos.

La clave es compartir. Las encuestas ponen de manifiesto que los menores aprecien el tiempo que el padre o la madre pasa con ellos. Compartir momentos de diversión, relajados, diferente de aquellos en los que las tareas escolares o domésticas mediatizan la relación. Realizar actividades con los hijos quiere decir compartir ilusiones, gusto, nuevos momentos de comunicación.

Si embargo, no se sientan molestos si sus hijos buscan momentos de soledad o prefieren pasar la tarde con el grupo de amigos en lugar de organizar una tarde familiar.
Se trata del largo camino hacia la autonomía personal que habrá de explorar poco a poco. En este proceso, se ha de estar dispuesto a acompañarlos, pero sin imponer su presencia, ni impedir experiencias nuevas y positivas.

 

9 Ayude a sus hijos a tomar decisiones.

· Entrenarse para la toma de decisiones es uno de los aprendizajes más útiles para sus hijos. Las decisiones que tomen a lo largo de su vida les ayudarán a madurar, a valorarse y a apreciar el entorno y, en definitiva, les harán más fuertes para afrontar situaciones de riesgo.

“Es tan difícil decidirse”. “No puedo decidirme”. Estas son frases que oímos con cierta frecuencia. Probablemente se piensa que es fácil tomar una decisión simple, como elegir la ropa que me pondré hoy, qué hacer este de semana o qué comprar en el mercado. Sin embargo, el asunto se complica cuando hay que realizar una elección cuyo resultado puede tener consecuencias serias. Sea cual fuere el caso, resulta vital tener la habilidad para decidir de forma inteligente, sin valoraciones ni aplazamientos.

Sus hijos e hijas también han de tomar decisiones todos los días; algunas son poco relevantes (¿qué voy a merendar hoy?), Pero ante otras más significativas se pueden mostrar indecisos o desorientados (dos amigos le han invitado a pasar el fin de semana con cada uno de ellos; los dos planes son atractivos y, además, no quieren disgustar a ninguno).
Para tomar decisiones es preciso ver clasificar las opciones, considerar las ventajas e inconvenientes, elegir y actuar en consecuencia. Ahora bien, hasta la persona más competente en esta habilidad puede, ocasionalmente, equivocarse al elegir. Los padres pueden ayudar en este proceso de aprender a tomar decisiones porque, como habilidad social que es, también se puede mejorar con la práctica.

¿Cómo ayudar, entonces, a tomar decisiones?. Es importante que ustedes acompañen a sus hijos en este aprendizaje sin sustituirles, y respetando la decisión tomada, a fin de que puedan experimentar las consecuencias de lo decidido. Comenzarán por decisiones sencillas, para ir incorporando poco a poco otras situaciones más complejas. No esperen que cuando sus hijos lleguen a ser “mayores” tomen decisiones adecuadas si no han ido incorporando paulatinamente esta habilidad a su repertorio de comportamiento y relación. Existe un método básico para tomar decisiones:

HABILIDAD 1: Considerar todas las opciones posibles.

Por ejemplo, sus hijos desean acudir al cine y de las películas que están en cartelera, tres les llaman la atención, por lo que tiene que escoger una de ellas. Lo primero que tendrán que hacer es identificar las tres opciones una por una.

HABILIDAD 2: Considerar las ventajas e inconvenientes de cada opción.

Siguiendo con el ejemplo anterior, ayude a sus hijos a pensar sobre las ventajas e inconvenientes de cada película: la película 1 dicen que es buena, pero la entrada es más cara que el resto. La película 2 parece buena, pero el cine donde la proyectan está muy lleno. De la película 3 no tiene referencias, pero la proyectan cerca de casa; además, no quiere quedarse sin ver ninguna.

HABILIDAD 3: Elegir.

Una vez visto y analizados los aspectos anteriores, se elige aquella opción que aparece la más adecuada. Son sus hijos, y no ustedes, los que deciden ir a ver la película 3.
Finalmente, queda un paso: actuar, ir al cine, en este caso. Con posterioridad, se comentará si la decisión fue correcta.
Hable con sus hijos de las decisiones que van tomando, descubran juntos las consecuencias de sus opciones, y “ensaye” decisiones en situaciones imaginarias. En definitiva, acompañe a sus hijos en el proceso de aprender a decidir y, sobre todo, no decida por ellos.

 

10 Actúe como padre… y como ciudadano.

· Aprenda a reconocer los signos de los problemas asociados al consumo del alcohol, el tabaco y de otras drogas. Si lo necesita, consiga ayuda inmediatamente, únase a otros padres y contraste opiniones.

Con la mayoría de los niños resulta difícil saber cuándo han probado alcohol, ya que, generalmente, no beben tanto como para que se produzcan efectos evidentes. Sin embargo, aun que sus hijos no muestren signos de haber probado, al hablar con ellos acerca de cómo ocupan su tiempo libre puede deducir si se ha iniciado o no en el consumo.

HABILIDAD 1: Hable sin acusar.

Si sospecha que sus hijos están consumiendo alcohol, hable con ellos sin causarlos. Las acusaciones harán que se pongan a la defensiva y le darán más importancia a su enfado que al mensaje que les transmite acerca del uso del alcohol. Hable de los efectos indeseables que tiene sobre el organismo en desarrollo, y de los peligros que conlleva el que los niños lo consuman.
La prensa y la televisión son un buen recurso para hablar de hechos reales que resultan del abuso de drogas y alcohol.
Analice con sus hijos los resultados, para uno mismo y para los demás, de las conductas irresponsables.

HABILIDAD 2: Valore la confianza y demande un compromiso.

Si sus hijos de entre 8 y 12 años, por iniciativa propia, le cuentan que han experimentado con el alcohol, las siguientes sugerencias pueden ser útiles:
– Alabe su honestidad y confianza.
– Escuche cómo se sienten ante esta experiencia.
– Repita las razones por las cuales los niños y niñas de esta edad no deben beber.
– Haga que se comprometan ha no volver a beber.
– Ayúdeles a pensar en formas posibles de decir “NO” al alcohol en el futuro.
– Permítales que, si lo conveniente, le utilice a usted como excusa cuando se enfrente a la presión del grupo. Por ejemplo: “ Me gustaría hacerlo amigos, pero si se enteran mis padres de lo que he bebido nadie me va a librar de su sanción”. Esto puede ayudar a su hijo cuando no quiere hacer lo mismo que los demás, pero tiene dificultades para decir “NO” por sus propias razones. Procure siempre, de todos modos, que desarrolle sus propias razones. Procure siempre, de todos modos, que desarrolle sus propios motivos y se atreva a expresarlos.

HABILIDAD 3: No delegue su responsabilidad como padre o madre.

Cuando los hijos creen y caminan hacia la adolescencia, se inicia una nueva etapa de relación padres-hijos, y es preciso prepararse. Se hacen mayores y su autonomía se consolida poco a poco, es un momento deseado y temido a la vez. Podría pensar que ya vuelan solos, que su opinión cada vez cuenta menos. Como padres y madres pueden no tener tan claro su papel, pero cierto es que su presencia es necesaria.
No ceda protagonismo a otras instancias educativas (escuela, asociaciones, etc.). No delegue en ellas ni piense que son las que deben resolver estos problemas. Como padres y como ciudadanos, ustedes juegan un papel fundamental en la educación de sus hijos.

HABILIDAD 4: Únase a otros padres y madres.

Ahora bien, si desea contrastar sus opiniones y orientaciones con otras familias, si está preocupado o interesado por facilitar a sus hijos un ambiente más saludable, únase a otros padres y madres. Cuando las familias se unen en asociaciones, dan grandes pasos para reforzar las orientaciones que ofrecen en el hogar:
Podrían intercambiar opiniones acerca del dinero de que disponen sus hijos los fines de semana, o para fijar la hora de regreso y discutir las estrategias más convenientes para que estas normas sean aceptadas y respetadas. Sentarían así una base consensuada para negociar luego con sus respectivos hijos.

Podrían, además, abordar el tema del alcohol y las otras drogas con organizaciones comunitarias como asociaciones de jóvenes, organismos de salud, asociaciones de padres y madres, profesorado, etc.
Podrían utilizar la voz del grupo para influir sobre las políticas escolares o gubernamentales que puedan afectar al uso de alcohol por parte de los menores.

Podrían presionar a las autoridades locales para que hagan cumplir la prohibición de vender alcohol a menores y ponga en marcha iniciativas de prevención.

10 PASOS PARA AYUDAR A SUS HIJOS/AS A FRONTAR EL DESAFÍO DEL ALCOHOL Y LAS DEMÁS DROGAS.

Como padre o madre de un preadolescente usted tiene una oportunidad especial.

Su hijo se encuentra en una edad “intermedia” en que aún no es tan mayor como para entender muchos de los temas de los adultos, pero todavía acepta voluntariamente la guía de sus padres.

Esta guía no pretende decirle cómo ser un buen padre o madre. Usted conoce a su hijo mejor que nadie, y comparte con él una
relación muy especial.

Esperamos que “10 Pasos para ayudar a sus hijos/as a afrontar el desafío del alcohol y las demás drogas”, le sean de ayuda, y que sé anime ha comentado con otros padres.

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