28 nov, 2012

LA PEQUEÑA DE OJOS AZULES (Hija de enfermo alcoholico)

 

LA
PEQUEÑA DE  OJOS AZULES

 

En esta noche de celebración quiero terminar convirtiéndome en una contadora de
historias y os quiero contar la historia de una pequeña niña de ojos azules
cuya infancia fue ¡La más feliz que os podáis imaginar!

Tenía unos papas ¡Guapísimos! ¡Y muchos mas jóvenes que los de sus demás amiguitas!, rodeada de tías que también parecían su mama y de abuelos que le
proporcionaban  todo lo que ella deseaba…

Pero la persona que mas la mimaba y malcriaba, y la que hacia que pareciese una
princesa esa…era su padre.

Apenas lo recordaba al lado de su madre, pero si con ella dándole siempre pequeños
premios ¡Cenas al Burger King! ¡Visitas a parques infantiles! ¡Viajes a la
Sierra! ¡Divertidísimos! Que hacia que su mente infantil estuviera tan
ensimismada con el que apenas percibía la realidad  que acontecía en su pequeña vida.

Para ella su papa fue ¡El mejor de todos los padres! Y su madre la mejor de todas
las madres pues jamás le noto ni una pizca de tristeza en su mirada.

Habían creado para ella un mundo tan ficticio e ideal que ni a la mejor niña del mundo
la podía envidiar.

Cada uno de los dos, a su modo construyeron una urna de cristal para que su pequeña
niña, no percibiese ni una parte del drama de sus jóvenes vidas.

Ella con su callado dolor que no manifestó jamás delante de su hija, y el con su
mundo irreal en el que el alcohol era su verdadero compañero de viaje.

Pasaron los años… Y la niña de este cuento creció
sin percibir el dolor de sus padres, y cuando tenia la suficiente edad
para comprenderlo todo solo descubrió que había tenido ¡La mejor madre del
mundo! no solo por crearle un mundo tan feliz, sino porque había sido el apoyo
de su padre ayudándole a levantarse cada vez que este caía.

Y que había tenido el mejor padre que le hubiese ¡Podido tocar jamás! ¡Valiente
como el héroe que desde niña había sido para ella! Dejando una vida sumida en
el alcohol para que su pequeña junto con su madre vivieran para siempre en el
cuanto de hadas que el creo para ella en su niñez.

Esto no es un cuento… Es la historia de mi vida ¡Una historia real!, la niña de ojos
azules ¡Soy yo!, la madre que tanto sufrió y aguanto ¡Es la mía!

Y mi ejemplo a seguir hoy pos hoy y en el espejo en el que me miro ¡Por su
lucha!, ¡Por su valentía!, ¡Por su fuerza de voluntad!…Porque guía mi vida,
porque me apoyas en todo cuanto hago, por su autodominio constante a lo largo
de estos años para no recaer, ese… ese es mi padre el hombre que ha hecho que
esto solo sea una historia para recordar. 

 

 

 

 

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